El conjunto griego dominó el partido desde el inicio y agravó la crisis blanca en la Euroliga.
Una noche preocupante en el Movistar Arena
El Real Madrid Baloncesto firmó una de sus actuaciones más decepcionantes de la temporada tras caer con claridad frente a Panathinaikos por 77-87. El equipo dirigido por Sergio Scariolo nunca encontró respuestas ante un rival mucho más sólido, intenso y acertado en ambos lados de la pista. La derrota, además de ser la primera en casa en Euroliga, dejó sensaciones muy preocupantes por la fragilidad mostrada durante prácticamente todo el encuentro.
Después del tropiezo sufrido días antes en Valencia, el conjunto blanco volvió a mostrar dudas defensivas, falta de fluidez ofensiva y una preocupante desconexión en varios tramos del partido. El Panathinaikos de Ergin Ataman aprovechó cada debilidad madridista y manejó el ritmo del duelo con autoridad.
T.J. Shorts y Faried marcaron diferencias
El inicio del encuentro dejó claro el planteamiento del conjunto griego. T.J. Shorts asumió el liderazgo ofensivo desde los primeros minutos y castigó constantemente la defensa blanca con penetraciones y ritmo. Junto a él apareció un sorprendente Kenneth Faried, muy dominante cerca del aro y ganador del duelo físico frente a Edy Tavares.
El pívot caboverdiano terminó con dobles figuras, pero sufrió demasiado atrás ante la intensidad del interior estadounidense. Mientras tanto, el Madrid seguía acumulando pérdidas y concediendo demasiadas facilidades defensivas. Solo algunos momentos de inspiración de Theo Maledon evitaron que la diferencia fuese todavía mayor antes del descanso.
Andrés Feliz sostuvo la reacción blanca
Tras el paso por vestuarios, el Panathinaikos llegó a rozar los veinte puntos de ventaja, dejando muy tocado al conjunto madridista. Sin embargo, el carácter competitivo de Andrés Feliz permitió reaccionar tímidamente al equipo blanco con varias acciones consecutivas de energía y acierto que redujeron la diferencia.
El problema para el Madrid fue que cada intento de acercarse encontraba respuesta inmediata del conjunto griego. Kostas Sloukas manejó el partido con experiencia y serenidad, mientras que jugadores importantes como Mario Hezonjaestuvieron lejos de su mejor nivel.
Juancho sentenció la noche blanca
Cuando el Madrid parecía insinuar una última reacción, apareció Juancho Hernangómez para apagar cualquier esperanza local. Un triple del internacional español en los minutos finales terminó de sentenciar un partido que Panathinaikos tuvo siempre bajo control.
La derrota deja al Real Madrid en una posición incómoda en la clasificación de la Euroliga y aumenta las dudas alrededor de un equipo que atraviesa una semana muy complicada. Más allá del resultado, la sensación de inferioridad frente a uno de los grandes rivales europeos fue el aspecto más preocupante para el conjunto blanco.
